Campos deportivos

Los campos deportivos requieren sistemas de riego diseñados para mantener una cobertura vegetal uniforme, resistente y visualmente impecable, incluso bajo uso intensivo. Ya sea en canchas de fútbol, rugby, hockey, golf o equitación, el césped debe estar en condiciones óptimas todos los días.
Estos sistemas suelen ser enterrados, automáticos y sectorizados, con aspersores emergentes de alta durabilidad que cubren grandes áreas con máxima uniformidad. El control del riego se realiza mediante programadores multizona, válvulas solenoides y sensores que ajustan los ciclos según el clima, la evapotranspiración y el tipo de superficie.
El diseño hidráulico debe contemplar tiempos de recuperación rápida del suelo, evitando encharcamientos o zonas secas que comprometan el rendimiento del campo o la seguridad de los jugadores. La presión, el caudal y la distribución deben estar calibrados para garantizar una lámina pareja en todo el terreno.
En campos de golf o clubes de alto nivel, los sistemas se complementan con estaciones meteorológicas, control centralizado, control por Wi-Fi o radiofrecuencia, y válvulas enterradas con decodificadores.
El riego en campos deportivos no es solo una cuestión estética: influye directamente en la tracción, elasticidad, absorción de impactos y durabilidad del césped, y por lo tanto en la jugabilidad y el rendimiento deportivo.

Ventajas

Máxima uniformidad de riego en superficies exigentes
Operación automática, programable por sectores y eventos
Compatible con control climático, sensores y monitoreo remoto
Preserva la seguridad del jugador y la calidad del juego
Aspersores ocultos: no interfieren con la actividad deportiva

Consideraciones

Requiere diseño técnico y equipamiento específico por tipo de deporte
La calidad del riego impacta directamente en el mantenimiento del campo
Requiere presión adecuada en todos los sectores para evitar zonas secas o saturadas
Inversión inicial media a alta, especialmente en clubes profesionales