El diseño hidráulico debe contemplar tiempos de recuperación rápida del suelo, evitando encharcamientos o zonas secas que comprometan el rendimiento del campo o la seguridad de los jugadores. La presión, el caudal y la distribución deben estar calibrados para garantizar una lámina pareja en todo el terreno.
En campos de golf o clubes de alto nivel, los sistemas se complementan con estaciones meteorológicas, control centralizado, control por Wi-Fi o radiofrecuencia, y válvulas enterradas con decodificadores.
El riego en campos deportivos no es solo una cuestión estética: influye directamente en la tracción, elasticidad, absorción de impactos y durabilidad del césped, y por lo tanto en la jugabilidad y el rendimiento deportivo.